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La vuelta al mundo en más de 80 días.

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Viajar y descubrir el mundo. Es lo que pretendemos hacer en 353 días y a través de una quincena de países. Este blog nos servirá para compartir esta experiencia a través de los artículos y fotos que publicaremos así como de vuestros comentarios.

¿ Dónde estamos hoy ?


. Tras casi un año de viaje, nos acostumbramos poco a poco a la vida sedentaria.



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Lugares visitados en Australia





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Fotos : Australia : La costa este

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Australia - East Coast

'Apatrullando' la costa este australiana

En contraste con mi idea de Australia como un país seco y bastante desértico, el clima en Cairns, adonde volamos desde Melbourne, es tropical : no faltan ni el calor húmedo agobiante, ni los chaparrones sorpresa ni, no podía ser menos, los mosquitos. Al organizar el viaje nos habíamos preparado mentalmente para que éstos nos acribillaran en ciertas zonas de Asia y América del sur, pero por el momento es en Australia donde nos han dejado con más agujeros que un colador.

Nos quedamos en Cairns unos días durante los que nos hinchamos a comer frutas tropicales, aprovechando que por una vez estaban tiradas de precio, y fuimos a bucear a la gran barrera de coral. La suerte nos sonrió, porque aunque llovió a cántaros la mitad del tiempo, el día que salimos a bucear lucía el sol y se apreciaban bien los colores de los corales.


Volvimos encantados y no esperábamos encontrar nada mejor términos de buceo. Pero algo más al sur, buceamos en los restos del Yongala, un barco que naufragó en 1911, y todavía no salimos de asombro. Siempre he asociado los restos de un naufragio con un montón de hierros oxidados. En este caso, en los casi 100 años que lleva en el fondo del mar, la chatarra se ido cubriendo de coral y es el hábitat de al menos un millón de peces, o esa es la impresión que uno recibe al ser rodeado por nube tras nube de pececillos de colores. E igual de impresionante es la cantidad de peces grandes que se ven, más que en la treintena de veces que he buceado juntas : serpientes marinas, tortugas, rayas, atunes, barracudas e incluso un mero que debe ir ya para tatarabuelo y tiene el tamaño de un Renault Twingo. El único momento malo fue cuando ya volviendo a la superficie, durante la parada de descompresión, a una de las instructoras le picó una medusa urukandji, una de las más peligrosas y dolorosas, y hubo que evacuarla de urgencia al hospital.

De nuevo a bordo de un campervan, continuamos bordeando la costa en dirección sur, conduciendo a través de bosques y de plantaciones de caña de azúcar, de mangos y de bananas. Nos desviamos para ir a ver ornitorrincos, dormir, hacer picnic o remojarnos en los arroyos (la guinda del pastel, donde no corríamos riesgo de terminar siendo la merienda de un cocodrilo) de este o aquel parque nacional. Y cambiamos las cuatro ruedas por un barco en un par de ocasiones para ir a visitar las Whitsundays y Fraser Island, para intentar ver y comprender ese 'algo' que hace que todo el mundo hable maravillas de ellas.

Llegamos por fin a Brisbane, la capital del estado de Queensland. Una ciudad bastante animada que, como las demás ciudades australianas grandes que hemos visitado, tiene el centro histórico salpicado de edificios antiguos incrustados entre los rascacielos. Nos ha gustado pasearnos por ella a pié y a bordo de los ferrys que recorren el río. Y para quitarme la espinita de no haber ido a Tasmania, nos fuimos a un zoo para ver un demonio de Tasmania vivito y coleando. Ya me puedo morir tranquila :).

Tras más de dos mil kilómetros recorridos desde que salimos de Cairns y todavía a mil de Sydney, nos dimos cuenta que habíamos subestimado las distancias en este país así como el tiempo que se tarda en recorrerlas. Con sólo 6 días para devolver la furgoneta, decidimos olvidarnos del norte del estado de New South Wales e irnos directamente a las Blue Mountains, al oeste de Sydney, donde pasamos lo que nos quedaba de tiempo visitando los puntos de interés y haciendo senderismo.


Y aquí estamos, preparándonos para despegar hacia las Filipinas mañana, tras una semanita en este lugar tan lleno de encanto que es Sydney. Nos alegramos de haber dejado esta ciudad para el final, porque creemos que las otras megalópolis australianas habrían perdido color tras el glamour de Sydney. Ha sido una gozada tener una semana entera para descansar de la tanda de días al volante y para para poder visitar la ciudad sin estrés, un trocito cada día.

Bea.

Fotos : Australia : Victoria

Haz click en la imagen para acceder a las fotos que tomamos en el estado de Victoria en Australia :

Australia - Victoria

Victoria en campervan

Al aterrizar en Melbourne, hacía un calor pegajoso que nos casi nos hizo echar de menos el clima más bien fresco de Nueva Zelanda. Aun así, estábamos felices como perdices y deseosos de descubrir este país-continente.

A decir ver, mis primeros escarceos con Australia remontan al 2000. En aquel entonces, tenía previsto venir de vacaciones durante las vacaciones de verano. Al no tener todavía la nacionalidad francesa no me quedó más remedio que pedir el visado en la embajada australiana como marroquí, proceso largo y fastidioso que para más inri resultó en una respuesta negativa. Os podéis imaginar mi disgusto y frustración, sobre todo después de tener todo preparado incluyendo el billete de avión. Esta vez, con el pasaporte del color adecuado en mano, he podido entrar al país de los wallabis sin problemas. Eso sí, me tuve que aguantar las ganas de lanzar unos cuantos cortes de manga tras pasar el control migratorio.



Para esta primera parte del viaje, nos hemos focalizado en tres atracciones del estado de Victoria : Melbourne, su capital, el parque nacional de los Grampians y la 'Great Ocean Road', ruta que bordea la costa al oeste de Melbourne. Unos 1300 kilómetros en total que hemos recorrido como los caracoles, llevando la casa a cuestas, que en nuestro caso ha sido una 'campervan'. Se trata de una furgoneta adaptada para poder dormir y comer dentro, y con todo lo necesario para cocinar al aire libre. Aunque no es tan cómoda como una caravana de verdad, confiere más flexibilidad que un coche y es más barato.

Nuestra primera etapa fue el parque nacional de los Grampians, donde el 25 de diciembre nos despertó la algarabía matutina de cacatúas y periquitos. Al salir de la furgoneta, nos dimos de bruces con unos canguros que a primera hora del día se habían acercado al camping. De hecho, la fauna salvaje ha sido una constante al punto que, cuando unos días después estábamos en la costa haciendo esnórkel a unos metros de la playa, vimos una raya espina de al menos dos metros de envergadura a apenas un par de metros de distancia.

Otra particularidad del parque son las formaciones rocosas de color rojizo esculpidas por la erosión. El método más antiguo y económico de transporte, poner un pie delante de otro, nos permitió atravesar sucesivamente zonas de bosque y de matorral, riachuelos y cascadas, cañones y pedregales, así como acceder a balcones naturales con vistas magnificas. También nos marcó la visita del centro cultural Brambuk y su exposición sobre la triste historia de los pueblos aborígenes, que poblaban Australia desde hace al menos 40000 años. Es difícil quedarse insensible frente a la discriminación y la asimilación forzada de un pueblo que no ha tenido acceso a la nacionalidad australiana hasta los años 70.

Dejamos las tierras del interior en dirección de Port Fairy desde donde comenzamos a recorrer la 'Great Ocean Road'. En esta parte del mundo las vacaciones de verano son a finales de diciembre y enero, meses en que las familias abandonan las ciudades y migran a sitios menos poblados de la costa donde pasan los días haciendo surf, remojándose en la playa, pescando y echando viajes (desde la hora del desayuno) a las barbacoas, la mayor parte de uso gratuito, que los ayuntamientos ponen a disposición de público.


Hemos ido recorriendo poco a poco esta costa, donde las olas a lo largo del tiempo han esculpido sobre los acantilados de roca calcárea formas impresionantes a las que se ha bautizado con nombres como los '12 apóstoles' o 'London Bridge' y que se tiñen de colores espectaculares a la puesta del sol. Eso sí, hay que hacer abstracción de la nube de moscas super-agresivas, más pesadas que el plomo, que no te dejan en paz ni un segundo y se te meten hasta por la nariz si te descuidas (ni te cuento si las vistas te dejan con la boca abierta).

Para el celebrar los 150 días de viaje y, sobre todo, el 31 de diciembre, queríamos ir a un sitio donde hubiera fuegos artificiales, así es que nos fuimos a Cobden, un pueblecito conocido en los alrededores por su tren miniatura y su feria de fin de año. El ambiente era tan familiar y relajado que lanzaron los fuegos artificiales a las 10 de la noche, y la cuenta atrás para el año nuevo la hicieron con 5 minutos de retraso, porque ninguno de los organizadores estaba presente a la hora 'cero'. Pero no 'sus' preocupéis, amigos españoles : Bea, en buena guardiana de las tradiciones, había previsto todo para comerse las uvas a medianoche.


Ultima parada de esta ruta : Melbourne, una ciudad agradable donde devolvimos nuestra furgoneta e hicimos couch-surfing. Aunque no es la primera experiencia de este tipo, me sigue impresionando ser tan bien acogido por gente desconocida.

Siento haberme pasado un poco de largo en este artículo, pero tenemos mucho que contar y no tenemos tiempo suficiente para escribir a menudo. Eso sin contar con el precio exagerado de las conexiones Internet (lo peor : 6 euros por 30 minutos). En cualquier caso, os damos cita sobre la costa este, que recorreremos de Cairns à Sydney, a bordo de otra furgoneta.

Karim