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La vuelta al mundo en más de 80 días.

¿ De qué habla este blog ?

Viajar y descubrir el mundo. Es lo que pretendemos hacer en 353 días y a través de una quincena de países. Este blog nos servirá para compartir esta experiencia a través de los artículos y fotos que publicaremos así como de vuestros comentarios.

¿ Dónde estamos hoy ?


. Tras casi un año de viaje, nos acostumbramos poco a poco a la vida sedentaria.



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Sucre y Potosi

Al dejar La Paz, nos apetecía tomarnos unos días de relajo en algún lugar simpático y propicio al vagueo, como ya habíamos hecho en Puerto López en Ecuador.


¡No, no es que nos hayamos cansado de viajar!. ¡Al contrario!. Estamos encantados con este vagabundeo permanente que nos permite cada día descubrir cosas nuevas, aprender algo y conocer gente interesante.

Pero de vez en cuando, hace falta tomarse un descansito, aunque no sea más que para darse el tiempo de lavar la ropa, de poner al día el blog o de decidir que hacer a continuación. Y es que, aunque las etapas principales del viaje están fijadas desde que salimos, de tanto en tanto hay que tomarse un respiro y ajustar el plan en función de lo que nos apetece hacer en un momento dado, o de lo que nos cuentan otros viajeros que cruzamos.

Tomamos pues la dirección de Sucre, capital constitucional de Bolivia, que tiene una buena reputación entre los turistas. No nos decepcionó : pensábamos pasar tres noches y al final se convirtieron en seis. Pasar de 3800 a 2300 metros de altura permite respirar más fácilmente y hace que el clima sea más clemente : hasta pude sacar los pantalones cortos que habían quedado relegados al fondo de la mochila desde Ecuador. La ciudad, con sus fachadas bañadas de cal, me trajo a la memoria la Casablanca de mi infancia, donde todo, hasta los troncos de los árboles, estaban pintados de blanco. Y, para sentirnos todavía más en casita, no teníamos más que acercarnos a uno de los parques de la ciudad donde un rico excéntrico hizo levantar a principios del siglo XX unas réplicas de la Torre Eiffel y del Arco del Triunfo.

Sucre, antigua capital de Bolivia y cuna de la Independencia del país, tiene varias atracciones turísticas de las que la que más nos gustó fue el Parque Cretácico donde, en una enorme pared vertical de roca sedimentaria, se divisan centenas de huellas de dinosaurios que caminaron por el lugar mucho antes de que los Andes comenzaran a elevarse, en un tiempo en el que la zona era aún una planicie.


Dejamos Sucre en dirección de Potosí. Pero esta vez, en vez de subir a bordo de un autobús, tuvimos el privilegio de continuar nuestro viaje con Hélène y Daniel en su todo terreno de marca japonesa. Esta pareja de las afueras de París lleva ya 7 meses atravesando el continente americano desde Alaska, con vistas de llegar hasta la Patagonia. Tras unos días de convivencia en el hostal de Sucre, nos propusieron hacer un trozo de camino juntos, cosa que aceptamos encantados. Es curioso lo raro que se hace volver a subir en un coche después de tantos autobuses, ya ni nos acordábamos de lo que era.

A 4090 metros sobre el nivel del mar, Potosí es la ciudad más alta del mundo, batiendo incluso a Lhasa en el Tíbet. En la época de la colonia, fue una de las ciudades más ricas del mundo gracias a las minas de plata del “Cerro Rico”, al pié del cual se extiende la ciudad. Explotada desde el siglo XVI por los españoles, hoy en día mineros asociados en cooperativas siguen extrayendo mineral de esta montaña, aunque ahora se trata mayoritariamente zinc en vez de plata. Las condiciones de trabajo siguen siendo muy duras : el trabajo es manual y la seguridad industrial y el reciclaje de aguas procedente del tratamiento del mineral brillan por su ausencia. Los mineros siguen tirando de la hoja de coca y del alcohol “potable” de 96° durante las jornadas de trabajo en la mina, y encomiendan su seguridad al 'Tío', al que hacen ofrendas de alcohol, coca y tabaco. Bea, en un vano intento de desempolvar sus parcos conocimientos de minería se fue a visitar las minas. Nada del otro mundo, ya que la gran mayoría de turistas que pasan por la ciudad hacen lo mismo.

De su esplendor pasado, sólo quedan en Potosí algunos edificios coloniales en ruinas, algunas iglesias barrocas y la Casa de la Moneda, lugar donde se acuñaban las monedas y los lingotes de plata antes de ser enviados y usados a lo largo y ancho del imperio español. Las dos noches que pasamos en la ciudad nos brindaron también la ocasión de descubrir la primera división de baloncesto boliviana. A esta altura cualquier esfuerzo físico es una odisea y aún así, y aunque el nivel de juego no era el de la NBA, los partidos estuvieron bastante entretenidos, con el ambiente festivo y familiar añadiendo sal al evento; desde la orquesta del instituto animando al equipo local al desfile oficial con todo su paripé asociado. Pero lo mejor eran los renacuajos, que aunque no levantaban más de dos palmos del suelo, salían a corretear al terreno en cada tiempo muerto para intentar hacer canasta, haciendo caso omiso de los avisos de los organizadores.


Aparte de la visita de las minas y de los partidos de baloncesto, Potosí no nos dejará una marca indeleble. Esperemos que nuestra próxima etapa, el Salar de Uyuni, esté a la altura de su fama.

Karim

Fotos : La Paz

Haz clic en la imagen para las fotos que tomamos en La Paz :

Bolivia - La Paz

Bullicio en La Paz

Las vistas al llegar a la Paz desde Copacabana son magníficas. Imaginaos doblar una curva, y de repente ver extenderse a vuestros pies un valle revestido de casas desde el fondo hasta lo mas alto de las colinas. En plena noche, cuando las luces de la ciudad están encendidas, tiene que ser una vista mágica.

Vista de más cerca y desde le punto de vista arquitectural, La Paz no es una ciudad especialmente impresionante, pero a mi me ha encantado por la vidilla que tiene. El casco histórico, que es también la parte mas turística, me recuerda un poco el barrio de Lavapiés de Madrid por el número de edificios antiguos que se están cayendo a cachos. El barrio esta infestado de puestos y mercados populares. El más curioso es el mercado de las brujas, donde se pueden adquirir hierbas, elixires y talismanes (como fetos de lama para proteger una casa recién construida). Luego están el mercado negro, la calle del comercio y el mercado Lanza que son tipo mercadillos. Y no hay que olvidar los cientos de puestos de comida. Así, de puesto en puesto, cambias de mercado sin ni siquiera darte cuenta.

El domingo pasado, se diría que todas las familias y los jóvenes de la Paz habían salido a disfrutar de la ciudad. Muchos al estadio a ver el derby entre los dos equipos paceños, el Bolívar y el Stronger. Otros muchos a disfrutar del mirador y los parques infantiles colindantes. Los que no, a pasear, tomar un helado o ir al cine al Prado, la 'Gran Vía' local. Alguno que otro a que el vidente de la esquina les lea la suerte en las cartas o en las hojas de coca. Y para volver a casa, no hay más que tomar un taxi, un minibús o mejor, uno de los autobuses que lucen letreros pintorescos : 'Labios mentirosos', 'Libre como el viento', 'Loquito Veloz', 'Tu y yo, Lucifer', 'Amor', 'Suavecito', 'Poderoso Bolívar', etc.

Hay varios museos interesantes : costumbristas, textiles, religiosos y otros que se salen de lo común, para cuando uno desea cambiar de aires o protegerse de la lluvia. Y es que la estación húmeda viene adelantada este año y, después de tres truenos, como en los toros con los tres cohetes, nadie te salva del chaparrón si no te has puesto bajo resguardo.

El 'Museo de la Coca', es un recorrido interesante por la historia de la planta de coca desde la prehistoria hasta la actualidad. Con su uso religioso (para comunicar con el mundo de los espíritus y de los dioses), medicinal (anestesia para operaciones) y nutritivo (es rica en minerales que equilibran la dieta en una zona donde los hidratos de carbono son la base de la alimentación), es uno de los pilares de la cultura indígena desde la prehistoria hasta nuestros días. En el tiempo de la colonia fue primero diabolizada por la Inquisición y después milagrosamente librada de pecado cuando las autoridades laicas, encabezadas por Felipe II, se dieron cuenta que los indígenas, sometidos a jornadas de 48 horas, aguantaban mejor las condiciones de trabajo al masticar la hoja de coca. Finalmente, se explica la apropiación de la coca y la síntesis de la cocaína por la farmacopea 'moderna' desde mediados del siglo XIX - ¿alguien ha oído hablar alguna vez de la Coca Cola? -, el comienzo de su uso como droga recreativa, su posterior prohibición y la situación social con el desarrollo del narcotráfico y la lucha contra éste en la zona andina.

No menos interesante es el Museo de Instrumentos Musicales, que se encuentra en una de las calles mejor conservadas del centro histórico de La Paz. El museo contiene cientos de instrumentos musicales sorprendentes : de viento, de cuerda, de percusión, indígenas, mestizos, criollos, extranjeros, para niños, para mayores, pequeñitos, grandísimos, hechos con plumas o pecho de cóndor, de madera con tallados a cual más original, de metal, de cerámica, de caparazón de tortuga, de piel de quirquincho, carracas de las formas más diversas e ingeniosas ... y lo mejor es que algunos de los instrumentos te dejan tocarlos, si es que se puede llamar así al ruido infernal que hace una banda de profanos golpeando tambores, soplando flautas, aporreando las teclas de una pianola o intentando tocar un acordeón miniatura. Juan Sebastian Bach y señora, la pareja de periquitos que viven en el patio del museo, se alborotan con tanto ruido y lo intentan acallar con su canto, para calmarse en cuanto el silencio reina de nuevo.

Bea